Hay veces que la vida y el tiempo convergen entre sí, que aunque vayan agarrados, uno a uno de la mano por el espacio, la vida tiende a desear que desaparezca el tiempo. Más sin embargo, el tiempo tiende a desaparecer la vida. ¿Qué pasa con nuestro mundo? ¿Una de tantas veces no puede ser diferente? ¿Acaso la vida termina cuando el tiempo lo decida? Pensemos que así fuera… entonces… ¿Para qué vivimos? ¿Para dar razón de existencia al tiempo? Debemos comprender que nuestro propósito está más allá de nuestra vida y el tiempo de ella. Todo es un arcoiris… dejando nuestra huella desde abajo… Aprendiendo a subir, viviendo los inicios de la experiencia, dando gala de nuestro ser, sonriendo aún sabiendo que estamos bajando, y al terminar.. observar para atrás y darnos cuenta que hemos dado más color a un arcoiris que se llama “mundo”. Así, la infinidad del tiempo se complementa con la infinidad de nuestra vida que se fundamenta en nuestras huellas.
He de hacer énfasis en que cosas así en las mentes de los guatemaltecos harían que la frustración y miedo no embargara tanto nuestras sociedad. Pero muchas veces creemos que no somos capaces de hacer el cambio de nuestra patria. Espero que en unos 20 años nuestros hijos no vivan ni vean la realidad que nosotros tenemos, sino que puedan decir “nuestros padres hicieron el cambio”.
”A veces sentimos que lo que hacemos es solo una gota de agua en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.”
-Madre Teresa de Calcuta-
