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	<title>Comentarios en: El Fraude de la Fé Evangelica y Cash Luna</title>
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	<description>Noticias Guatemala y Turismo</description>
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		<title>Por: simon tit</title>
		<link>http://www.guatezona.org/el-fraude-de-la-fe-evangelica-y-cash-luna/#comment-5882</link>
		<dc:creator>simon tit</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Jul 2012 23:19:45 +0000</pubDate>
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		<description>Yo no me atreveria a hablar de un  hombre que ministra el evangelio, ni tampoco me atreveria hablar mal de israel, ver
http://www.youtube.com/watch?v=TIPnkiaINcc
El que da testimonio Del Padre el Padre lo defiende, 
El que da testimonio de Cristo Cristo lo defiende
Dios dio testimonio al desender fuego y consumio el altar de elias
Yo no me atreveria a hablar de cosas que no entiendo</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Yo no me atreveria a hablar de un  hombre que ministra el evangelio, ni tampoco me atreveria hablar mal de israel, ver<br />
<a href="http://www.youtube.com/watch?v=TIPnkiaINcc" rel="nofollow">http://www.youtube.com/watch?v=TIPnkiaINcc</a><br />
El que da testimonio Del Padre el Padre lo defiende,<br />
El que da testimonio de Cristo Cristo lo defiende<br />
Dios dio testimonio al desender fuego y consumio el altar de elias<br />
Yo no me atreveria a hablar de cosas que no entiendo</p>
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		<title>Por: JUAN</title>
		<link>http://www.guatezona.org/el-fraude-de-la-fe-evangelica-y-cash-luna/#comment-5052</link>
		<dc:creator>JUAN</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 May 2012 04:18:01 +0000</pubDate>
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		<description>Hermanos mios,tienen ojos y no ven, tienen oidos y no oyen, Jesus nos dijo a todos sus seguidores, a todos los que decimos seguirle, LES DOY UN MANDAMIENTO NUEVO, QUE SE AMEN UNOS A OTROS, EN ESO CONOCERAN TODOS QUE SON MIS DISCIPULOS, EN EL AMOR QUE SE TENGAN UNOS A OTROS, el que tenga oidos que oiga.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hermanos mios,tienen ojos y no ven, tienen oidos y no oyen, Jesus nos dijo a todos sus seguidores, a todos los que decimos seguirle, LES DOY UN MANDAMIENTO NUEVO, QUE SE AMEN UNOS A OTROS, EN ESO CONOCERAN TODOS QUE SON MIS DISCIPULOS, EN EL AMOR QUE SE TENGAN UNOS A OTROS, el que tenga oidos que oiga.</p>
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		<title>Por: Amo a Cristo</title>
		<link>http://www.guatezona.org/el-fraude-de-la-fe-evangelica-y-cash-luna/#comment-5047</link>
		<dc:creator>Amo a Cristo</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 May 2012 23:00:22 +0000</pubDate>
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		<description>Q lastima querido amigo y hermano q no creas en Dios aquel que un día decidió darte la vida, el te ama buscalo en la santa biblia y ahí lo encontraras, no esperes q t suceda algo para creer en el, como te desia q mas prueva de q el existe que el don de la Vida, él te creo a imagen y semejansa suya....Él te ama</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Q lastima querido amigo y hermano q no creas en Dios aquel que un día decidió darte la vida, el te ama buscalo en la santa biblia y ahí lo encontraras, no esperes q t suceda algo para creer en el, como te desia q mas prueva de q el existe que el don de la Vida, él te creo a imagen y semejansa suya&#8230;.Él te ama</p>
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		<title>Por: Cesar</title>
		<link>http://www.guatezona.org/el-fraude-de-la-fe-evangelica-y-cash-luna/#comment-5043</link>
		<dc:creator>Cesar</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 May 2012 19:26:55 +0000</pubDate>
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		<description>mi imagino que no lees ninguno de estos comentarios sos alguien con la boca grande la final de la liga de guatemala lo peor de lo peor, lema despues de cada partido es seguiremos trabajando y lo dicen hasta cuando juegan en la seleccion, siguen trabajando y ganando dinero pero no dando un ejemplo de futbolo, son idiota, un cristiano puede ser catolico, evangelico, mormon entre otros, lee la biblia ahi lo dice y dice tambien esparcir mi palabra por todo el mundo, otra cosa no importa que el pastor o sacerdote &quot;no padre&quot; sacerdote, sea de lo peor lo importante que no seas como ellos lo importante que cuando ballas aprobeches a garrar palabras de sabiduria, y que compartas esas palabras con los que mas la necesiten, pero como no intiendes eres de boca grande solo me queda decirte que es facil hablar dificil de obrar te lo digo yo que para regalar algo me cuesta pero para pedir no y aparte de eso cuando alguien necesita verdaderamente de mi se lo doy</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>mi imagino que no lees ninguno de estos comentarios sos alguien con la boca grande la final de la liga de guatemala lo peor de lo peor, lema despues de cada partido es seguiremos trabajando y lo dicen hasta cuando juegan en la seleccion, siguen trabajando y ganando dinero pero no dando un ejemplo de futbolo, son idiota, un cristiano puede ser catolico, evangelico, mormon entre otros, lee la biblia ahi lo dice y dice tambien esparcir mi palabra por todo el mundo, otra cosa no importa que el pastor o sacerdote &#8220;no padre&#8221; sacerdote, sea de lo peor lo importante que no seas como ellos lo importante que cuando ballas aprobeches a garrar palabras de sabiduria, y que compartas esas palabras con los que mas la necesiten, pero como no intiendes eres de boca grande solo me queda decirte que es facil hablar dificil de obrar te lo digo yo que para regalar algo me cuesta pero para pedir no y aparte de eso cuando alguien necesita verdaderamente de mi se lo doy</p>
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		<title>Por: CUPERTINO LOPEZ</title>
		<link>http://www.guatezona.org/el-fraude-de-la-fe-evangelica-y-cash-luna/#comment-5029</link>
		<dc:creator>CUPERTINO LOPEZ</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 May 2012 22:29:05 +0000</pubDate>
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		<description>ME LLAMA LA ATENCION CUANDO DICES QUE DEJEMO DE PECAR CONTRA DIOS Y QUE DEJEMOS LAS DIVISIONES YA QUE ESO DESTRUYE LA FAMILIA Y LA SOCIEDAD PERO ACUERDATE QUE A JESUS LE DIJERO QUE SE CALLARAN PERO EL DIJO  QUE SI EL SE CALLABA HABLARIAN LAS PIEDRAS LO QUE TE QUIERO DECIR ES BUSQUE LA VERDAD HASTA QUE LA ENCUENTRES PORQUE LA PALABRA DE DIOS NUNCA CALLARA HABLARA EN DIFERENTE RELIGIONES Y SOBRE GUERRAS Y DIVISIONES  QUE DESTRUYEN LA FAMILIA YA ESTAN ESCRITAN EN LA BIBLIA QUE ESTO OCURRIA EN LOS ULTIMOS DIAS LEETE  2 Tim. 3:1-5: “Sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin gobierno de sí mismos, feroces, sin amor de la bondad, traicioneros, temerarios, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios, teniendo una forma de devoción piadosa mas resultando falsos a su poder.” (Este es el fruto de siglos de apostasía, de un apartarse de la adoración verdadera. Estas condiciones se han desarrollado porque las personas que han afirmado ser religiosas han pasado por alto lo que la Palabra de Dios realmente dice. Han resultado falsas al poder para el bien que la verdadera devoción piadosa puede tener en la vida de uno 2 Tes. 1:8: “Él [trae] venganza sobre los que [por elección propia] no conocen a Dios y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús.”

Mat. 24:37-39: “Así como eran los días de Noé [...] no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre.”

Mat. 12:30: “El que no está de parte mía, contra mí está, y el que no recoge conmigo, desparrama.”

Compárese con Deuteronomio 30:19, 20. AQUI MENCIONA PORQUE AVECES UNO TIENE HABLARLE ALS PERSONA EN POCAS COMO USTEDES DICEN MOLESTARLAS PORQUE ES UN MANDATO DE JESUS  La predicación en las Escrituras Hebreas. Noé es la primera persona a la que se llama “predicador” (2Pe 2:5), aunque la actividad profética que anteriormente había llevado a cabo Enoc puede que implicara cierta predicación. (Jud 14, 15.) La predicación de justicia que Noé hizo antes del Diluvio probablemente incluyó una llamada al arrepentimiento y una advertencia de la destrucción venidera, como se desprende del comentario de Jesús en cuanto a que las personas “no hicieron caso”. (Mt 24:38, 39.) Por consiguiente, la proclamación pública que Noé efectuó con la autorización divina no fue principalmente un mensaje de buenas nuevas.

Después del Diluvio, muchos hombres, como Abrahán, sirvieron de profetas que pronunciaron revelaciones divinas. (Sl 105:9, 13-15.) Sin embargo, no parece que dichas revelaciones se pronunciaran de manera regular o pública antes de que Israel se asentase en la Tierra Prometida. No se ordenó a los antiguos patriarcas que fuesen heraldos. Durante el período de los reyes de Israel, los profetas fueron portavoces públicos que proclamaron abiertamente los decretos de Dios, sus juicios y sus llamamientos. (Isa 58:1; Jer 26:2.) La proclamación de Jonás en Nínive encaja bien con la idea que transmite el término kḗ‧ryg‧ma, y se emplea dicho término para referirse a su obra. (Compárese con Jon 3:1-4; Mt 12:41.) Sin embargo, el ministerio de los profetas por lo general era mucho más amplio que el de un heraldo o predicador, y en algunos casos tenían voceros. (2Re 5:10; 9:1-3; Jer 36:4-6.) Algunos de sus mensajes y visiones se pusieron por escrito y no se proclamaron oralmente (Jer 29:1, 30, 31; 30:1, 2; Da 7–12); otros muchos se dieron en privado, y a veces también los profetas se valían de acciones simbólicas para transmitir ideas. (Véanse PROFECÍA; PROFETA.)

Así como se proclamaron amonestaciones, advertencias y juicios, también se proclamaron buenas nuevas de victoria, liberación y bendiciones, como también de alabanza a Jehová Dios. (1Cr 16:23; Isa 41:27; 52:7; en estos textos se emplea la voz hebrea ba‧sár.) En ciertas ocasiones, las mujeres proclamaban o cantaban la nueva de una victoria en batalla o de una liberación venidera. (Sl 68:11; Isa 40:9; compárese con 1Sa 18:6, 7.)

Las Escrituras Hebreas también predijeron la obra de predicación que efectuarían Cristo Jesús y la congregación cristiana. Jesús citó Isaías 61:1, 2 y dijo que allí se predecía su comisión divina y su autorización para predicar. (Lu 4:16-21.) En cumplimiento del Salmo 40:9 (el apóstol Pablo aplicó a Jesús los versículos precedentes en Heb 10:5-10), Jesús ‘anunció las buenas nuevas [una forma de ba‧sár] de justicia en la congregación grande’. El apóstol Pablo citó Isaías 52:7 (concerniente al mensajero que llevaba las noticias sobre la liberación de Sión de su cautiverio) y relacionó esas palabras con la obra de predicación de los cristianos. (Ro 10:11-15.)

En las Escrituras Griegas Cristianas. Aunque Juan el Bautista anduvo principalmente en las regiones desérticas, efectuó la obra de predicador o mensajero público, anunciando a los judíos que acudían a él que se había acercado el Mesías y el reino de Dios y llamándolos al arrepentimiento. (Mt 3:1-3, 11, 12; Mr 1:1-4; Lu 3:7-9.) Juan fue al mismo tiempo profeta, maestro (con discípulos) y evangelizador. (Lu 1:76, 77; 3:18; 11:1; Jn 1:35.) Era “representante de Dios” y testigo suyo. (Jn 1:6, 7.)

Jesús no se quedó en la región desértica de Judea después de ayunar allí durante cuarenta días, ni tampoco se aisló para llevar una vida monástica. Reconoció que su comisión divina exigía una obra de predicación y la llevó a cabo públicamente, en las ciudades y aldeas, en el recinto del templo, en las sinagogas, en las plazas de mercado y en las calles, así como en las regiones rurales. (Mr 1:39; 6:56; Lu 8:1; 13:26; Jn 18:20.) Al igual que Juan, hizo algo más que predicar. Su enseñanza recibe más énfasis aún que su predicación. La diferencia entre enseñar (di‧dá‧skō) y predicar radica en que el maestro no solo proclama, sino que instruye, explica, presenta argumentos y pruebas. Por lo tanto, la obra de los discípulos de Jesús, tanto antes como después de la muerte de este, tenía que ser una combinación de predicación y enseñanza. (Mt 4:23; 11:1; 28:18-20.)

El tema de la predicación de Jesús fue: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado”. (Mt 4:17.) Como heraldo oficial, Jesús alertaba a sus oyentes de la actividad de su Dios soberano y de que aquel era un tiempo de oportunidad y decisión. (Mr 1:14, 15.) Como predijo Isaías, no solo llevó buenas nuevas y consuelo a los mansos, a los quebrantados de corazón y a los que estaban de duelo, además de proclamar libertad a los cautivos, sino que también proclamó “el día de la venganza de parte de nuestro Dios”. (Isa 61:2.) Jesús anunció con denuedo los propósitos, decretos, nombramientos y juicios de Dios ante los gobernantes y ante el pueblo.

Después de la muerte de Jesús. Después de su muerte, en particular desde el Pentecostés del año 33 E.C. en adelante, los discípulos de Jesús llevaron a cabo la obra de predicar, primero entre los judíos y, con el transcurso del tiempo, a todas las naciones. Al ser ungidos con espíritu santo, reconocieron —y así se presentaron ante sus oyentes— que eran heraldos autorizados (Hch 2:14-18; 10:40-42; 13:47; 14:3; compárese con Ro 10:15), del mismo modo que Jesús resaltó que había sido ‘enviado por Dios’ (Lu 9:48; Jn 5:36, 37; 6:38; 8:18, 26, 42), quien le había dado “mandamiento en cuanto a qué decir y qué hablar”. (Jn 12:49.) Por lo tanto, cuando se les ordenó que dejasen de predicar, su respuesta fue: “Si es justo a vista de Dios escucharles a ustedes más bien que a Dios, júzguenlo ustedes mismos. Pero en cuanto a nosotros, no podemos dejar de hablar de las cosas que hemos visto y oído”. “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres.” (Hch 4:19, 20; 5:29, 32, 42.) Esta actividad de predicar era una parte esencial de su adoración, una manera de alabar a Dios, un requisito para obtener salvación. (Ro 10:9, 10; 1Co 9:16; Heb 13:15; compárese con Lu 12:8.) Debido a ello, todos los discípulos, hombres y mujeres, tenían que participar en esa obra hasta la “conclusión del sistema de cosas”. (Mt 28:18-20; Lu 24:46-49; Hch 2:17; compárese con Hch 18:26; 21:9; Ro 16:3.)

Aquellos predicadores cristianos primitivos no tenían una gran educación desde el punto de vista mundano. El Sanedrín llegó a decir que los apóstoles Pedro y Juan eran “hombres iletrados y del vulgo”. (Hch 4:13.) Los judíos se admiraban del propio Jesús, “y decían: ‘¿Cómo tiene este hombre conocimiento de letras, cuando no ha estudiado en las escuelas?’”. (Jn 7:15.) Los historiadores seglares se han expresado en términos parecidos. Por ejemplo, Celso, uno de los primeros autores primitivos que escribió en contra del cristianismo, hizo asunto de burla el que los entusiásticos predicadores del evangelio fuesen “cardadores, zapateros y bataneros, [...] las gentes, en fin, más incultas y rústicas”. (Contra Celso, III, 55.) Pablo lo explicó de esta manera: “Pues ustedes contemplan su llamamiento por él, hermanos, que no muchos sabios según la carne fueron llamados, no muchos poderosos, no muchos de nacimiento noble; sino que Dios escogió las cosas necias del mundo, para avergonzar a los sabios”. (1Co 1:26, 27.)

Sin embargo, pese a no haber recibido una educación elevada en las escuelas del mundo, los predicadores cristianos primitivos no carecían de preparación. Jesús preparó bien a los doce apóstoles antes de enviarlos a predicar. (Mt 10.) Esta preparación no consistió solo en instrucciones orales, sino también en aspectos prácticos. (Lu 8:1.)

El tema de la predicación cristiana continuó siendo “el reino de Dios”. (Hch 20:25; 28:31.) Sin embargo, su proclamación contenía rasgos adicionales si se compara con la que se efectuó antes de la muerte de Cristo. El “secreto sagrado” del propósito de Dios se había revelado por medio de Cristo; su muerte en sacrificio había llegado a ser un factor vital en la fe verdadera (1Co 15:12-14), y su ensalzada posición como Rey y Juez asignado por Dios debía ser reconocida y aceptada por todos aquellos que obtendrían el favor divino y la vida. (2Co 4:5.) Por lo tanto, se dice a menudo que los discípulos ‘predican a Cristo Jesús’. (Hch 8:5; 9:20; 19:13; 1Co 1:23.) Un estudio de su actividad pone de manifiesto que su ‘predicación acerca de Cristo’ no implicaba que dieran a entender a sus oyentes que Cristo era una figura independiente o separada del reino de Dios y de su propósito global. Más bien, proclamaron lo que Jehová Dios había hecho para su Hijo y por medio de él, y cómo se estaban cumpliendo y se cumplirían en Jesús los propósitos de Dios. (2Co 1:19-21.) De modo que toda esa predicación era para la propia alabanza y gloria de Dios, “mediante Jesucristo”. (Ro 16:25-27.)

Ellos no efectuaban su predicación solo por deber, y su papel de heraldos tampoco consistía en la simple proclamación formal de un mensaje. Brotaba de una fe sincera y se efectuaba con el deseo de honrar a Dios y con la esperanza amorosa de llevar la salvación a otros. (Ro 10:9-14; 1Co 9:27; 2Co 4:13.) Por esa razón, los predicadores estaban dispuestos a que los sabios del mundo los tratasen como necios o que hasta los judíos los persiguiesen como herejes. (1Co 1:21-24; Gál 5:11.) También acompañaban su predicación con razonamientos y persuasión a fin de ayudar a los oyentes a creer y ejercer fe. (Hch 17:2; 28:23; 1Co 15:11.) Pablo dice que él mismo había sido nombrado “predicador y apóstol y maestro”. (2Ti 1:11.) Esos cristianos no eran heraldos asalariados, sino adoradores dedicados que daban de sí mismos, de su tiempo y de sus fuerzas en favor de la predicación. (1Te 2:9.)

Puesto que todos los que se hacían discípulos también se convertían en predicadores de la Palabra, las buenas nuevas se esparcían rápidamente, y para el tiempo en que Pablo escribió su carta a los Colosenses (c. 60-61 E.C., o unos veintisiete años después de la muerte de Cristo), pudo decir que las buenas nuevas ‘se habían predicado en toda la creación que está bajo el cielo’. (Col 1:23.) Por lo tanto, la profecía de Cristo sobre la ‘predicación de las buenas nuevas a todas las naciones’ tuvo un cumplimiento limitado antes de la destrucción de Jerusalén y su templo en el año 70 E.C. (Mt 24:14; Mr 13:10; MAPA, vol. 2, pág. 744.) Tanto las palabras de Jesús como el libro de Revelación, escrito después de esa destrucción, señalan que habría un cumplimiento mayor de esta profecía cuando Cristo empezara a ejercer la gobernación real y antes de la destrucción de todos los adversarios de ese Reino, una época lógica en la que efectuar una gran obra de proclamación. (Rev 12:7-12, 17; 14:6, 7; 19:5, 6; 22:17.)

¿Qué resultados deberían esperar los predicadores cristianos por sus esfuerzos? La experiencia de Pablo muestra que “algunos creían las cosas que se decían; otros no creían”. (Hch 28:24.) La verdadera predicación cristiana, basada en la Palabra de Dios, requiere una respuesta. Es vigorosa, dinámica y, sobre todo, presenta una cuestión que obliga a las personas a ponerse de un lado u otro. Algunos se vuelven opositores activos del mensaje del Reino. (Hch 13:50; 18:5, 6.) Otros escuchan durante un tiempo, pero luego se echan atrás por diversos motivos. (Jn 6:65, 66.) Sin embargo, hay quienes aceptan las buenas nuevas y actúan en consecuencia. (Hch 17:11; Lu 8:15.)

“De casa en casa.” Jesús fue directamente a la gente con el mensaje del Reino, y les enseñó en lugares públicos y en sus hogares. (Mt 5:1; 9:10, 28, 35.) Cuando envió a sus primeros discípulos a predicar, les dijo: “En cualquier ciudad o aldea que entren, busquen hasta descubrir quién en ella es merecedor”. (Mt 10:7, 11-14.) Es razonable suponer que esa labor de ‘búsqueda’ requeriría ir a los hogares de la gente, donde los ‘merecedores’ escucharían el mensaje y los discípulos podrían encontrar acomodo para pasar la noche. (Lu 9:1-6.)

Posteriormente, Jesús “designó a otros setenta y los envió de dos en dos delante de sí a toda ciudad y lugar adonde él mismo iba a ir”. Este grupo no se limitaría a predicar en público, sino que también iría a los hogares de la gente, pues Jesús les dijo: “Dondequiera que entren en una casa, digan primero: ‘Tenga paz esta casa’”. (Lu 10:1-7.)

En los días que siguieron al Pentecostés de 33 E.C., los discípulos de Jesús continuaron llevando las buenas nuevas a los hogares de la gente. Aunque se les ordenó que “dejaran de hablar”, el registro bíblico dice que “todos los días en el templo, y de casa en casa, continuaban sin cesar enseñando y declarando las buenas nuevas acerca del Cristo, Jesús”. (Hch 5:40-42; compárese con BAS; Besson; ENP, nota; Ga; NTI; NVI; PNT; Val, 1989.) La expresión “de casa en casa” traduce las palabras griegas kat’ ói‧kon, cuyo significado literal es “según casa”; el sentido de la preposición griega ka‧tá en este contexto es distributivo (“de casa en casa”) y no meramente adverbial (‘en casa’). (Véase NM, nota.) Este método de llegar a la gente, visitándolos en sus hogares, produjo resultados sobresalientes: “El número de los discípulos siguió multiplicándose muchísimo en Jerusalén”. (Hch 6:7; compárese con 4:16, 17 y 5:28.)

Cuando el apóstol Pablo se despidió de los ancianos de Éfeso, les dijo: “Desde el primer día que puse pie en el distrito de Asia [...] no me retraje de decirles ninguna de las cosas que fueran de provecho, ni de enseñarles públicamente y de casa en casa. Antes bien, di testimonio cabalmente, tanto a judíos como a griegos, acerca del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesús”. (Hch 20:18-21; compárese con BAS; ENP; Mod; NVI; PIB; SA; TNV; Val, 1989.) Con estas palabras Pablo hizo referencia al esfuerzo que había hecho por darles testimonio cuando aún eran incrédulos, personas que necesitaban aprender “acerca del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesús”. En consecuencia, puede decirse que desde el comienzo de su servicio misional en Asia, Pablo buscó “de casa en casa” a las personas de disposición espiritual. Una vez que las encontraba, seguramente volvía a visitarlas para continuar enseñándoles, y después que se hacían creyentes, para fortalecerlas en la fe. El Dr. A. T. Robertson hace el siguiente comentario sobre Hechos 20:20: “Por (según) casas. Vale la pena señalar que este predicador, el mayor de todos, predicaba por las casas, y no hacía de sus visitas meras ocasiones sociales” (Imágenes verbales en el Nuevo Testamento, 1989, vol. 3, pág. 361).

Predicación dentro de la congregación. La mayor parte de la actividad de predicación registrada en las Escrituras Griegas Cristianas está relacionada con la proclamación efectuada fuera de la congregación. No obstante, cuando Pablo exhortó a Timoteo: “Predica la palabra, ocúpate en ello urgentemente en tiempo favorable, en tiempo dificultoso”, incluyó la predicación que Timoteo, en calidad de superintendente, haría en el seno de la congregación. (2Ti 4:2.) La carta de Pablo a Timoteo era una carta pastoral, es decir, iba dirigida a alguien que realizaba una labor de pastoreo entre los cristianos, y en ella le aconseja sobre aspectos de dicho ministerio de superintendencia. Antes de exhortarle a que ‘predicase la palabra’, Pablo advirtió a Timoteo de la apostasía que empezaba a manifestarse y que iba a extenderse hasta alcanzar proporciones considerables. (2Ti 2:16-19; 3:1-7.) Después de animar a Timoteo a que se asiera de “la palabra” y no se desviara de ella en su predicación, Pablo muestra la necesidad de tener una actitud de urgencia al decir: “Porque habrá un período en que no soportarán la enseñanza saludable”, sino que acumularán maestros para que les enseñen según sus propios deseos y por ello “apartarán sus oídos de la verdad”, con lo que no se refería a los de afuera, sino a los de dentro de la congregación. (2Ti 4:3, 4.) Timoteo no debía perder su equilibrio espiritual, sino que tenía que ser constante en declarar con denuedo la Palabra de Dios (no filosofías humanas o especulaciones inútiles) a los hermanos, aunque eso pudiese acarrearle dificultad y sufrimiento por parte de los miembros de la congregación que tenían una mala inclinación. (Compárese con 1Ti 6:3-5, 20, 21; 2Ti 1:6-8, 13; 2:1-3, 14, 15, 23-26; 3:14-17; 4:5.) Al hacer eso, actuaría como un freno para la apostasía y estaría libre de culpa de sangre, como fue el caso de Pablo. (Hch 20:25-32.)</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>ME LLAMA LA ATENCION CUANDO DICES QUE DEJEMO DE PECAR CONTRA DIOS Y QUE DEJEMOS LAS DIVISIONES YA QUE ESO DESTRUYE LA FAMILIA Y LA SOCIEDAD PERO ACUERDATE QUE A JESUS LE DIJERO QUE SE CALLARAN PERO EL DIJO  QUE SI EL SE CALLABA HABLARIAN LAS PIEDRAS LO QUE TE QUIERO DECIR ES BUSQUE LA VERDAD HASTA QUE LA ENCUENTRES PORQUE LA PALABRA DE DIOS NUNCA CALLARA HABLARA EN DIFERENTE RELIGIONES Y SOBRE GUERRAS Y DIVISIONES  QUE DESTRUYEN LA FAMILIA YA ESTAN ESCRITAN EN LA BIBLIA QUE ESTO OCURRIA EN LOS ULTIMOS DIAS LEETE  2 Tim. 3:1-5: “Sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin gobierno de sí mismos, feroces, sin amor de la bondad, traicioneros, temerarios, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios, teniendo una forma de devoción piadosa mas resultando falsos a su poder.” (Este es el fruto de siglos de apostasía, de un apartarse de la adoración verdadera. Estas condiciones se han desarrollado porque las personas que han afirmado ser religiosas han pasado por alto lo que la Palabra de Dios realmente dice. Han resultado falsas al poder para el bien que la verdadera devoción piadosa puede tener en la vida de uno 2 Tes. 1:8: “Él [trae] venganza sobre los que [por elección propia] no conocen a Dios y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús.”</p>
<p>Mat. 24:37-39: “Así como eran los días de Noé [...] no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre.”</p>
<p>Mat. 12:30: “El que no está de parte mía, contra mí está, y el que no recoge conmigo, desparrama.”</p>
<p>Compárese con Deuteronomio 30:19, 20. AQUI MENCIONA PORQUE AVECES UNO TIENE HABLARLE ALS PERSONA EN POCAS COMO USTEDES DICEN MOLESTARLAS PORQUE ES UN MANDATO DE JESUS  La predicación en las Escrituras Hebreas. Noé es la primera persona a la que se llama “predicador” (2Pe 2:5), aunque la actividad profética que anteriormente había llevado a cabo Enoc puede que implicara cierta predicación. (Jud 14, 15.) La predicación de justicia que Noé hizo antes del Diluvio probablemente incluyó una llamada al arrepentimiento y una advertencia de la destrucción venidera, como se desprende del comentario de Jesús en cuanto a que las personas “no hicieron caso”. (Mt 24:38, 39.) Por consiguiente, la proclamación pública que Noé efectuó con la autorización divina no fue principalmente un mensaje de buenas nuevas.</p>
<p>Después del Diluvio, muchos hombres, como Abrahán, sirvieron de profetas que pronunciaron revelaciones divinas. (Sl 105:9, 13-15.) Sin embargo, no parece que dichas revelaciones se pronunciaran de manera regular o pública antes de que Israel se asentase en la Tierra Prometida. No se ordenó a los antiguos patriarcas que fuesen heraldos. Durante el período de los reyes de Israel, los profetas fueron portavoces públicos que proclamaron abiertamente los decretos de Dios, sus juicios y sus llamamientos. (Isa 58:1; Jer 26:2.) La proclamación de Jonás en Nínive encaja bien con la idea que transmite el término kḗ‧ryg‧ma, y se emplea dicho término para referirse a su obra. (Compárese con Jon 3:1-4; Mt 12:41.) Sin embargo, el ministerio de los profetas por lo general era mucho más amplio que el de un heraldo o predicador, y en algunos casos tenían voceros. (2Re 5:10; 9:1-3; Jer 36:4-6.) Algunos de sus mensajes y visiones se pusieron por escrito y no se proclamaron oralmente (Jer 29:1, 30, 31; 30:1, 2; Da 7–12); otros muchos se dieron en privado, y a veces también los profetas se valían de acciones simbólicas para transmitir ideas. (Véanse PROFECÍA; PROFETA.)</p>
<p>Así como se proclamaron amonestaciones, advertencias y juicios, también se proclamaron buenas nuevas de victoria, liberación y bendiciones, como también de alabanza a Jehová Dios. (1Cr 16:23; Isa 41:27; 52:7; en estos textos se emplea la voz hebrea ba‧sár.) En ciertas ocasiones, las mujeres proclamaban o cantaban la nueva de una victoria en batalla o de una liberación venidera. (Sl 68:11; Isa 40:9; compárese con 1Sa 18:6, 7.)</p>
<p>Las Escrituras Hebreas también predijeron la obra de predicación que efectuarían Cristo Jesús y la congregación cristiana. Jesús citó Isaías 61:1, 2 y dijo que allí se predecía su comisión divina y su autorización para predicar. (Lu 4:16-21.) En cumplimiento del Salmo 40:9 (el apóstol Pablo aplicó a Jesús los versículos precedentes en Heb 10:5-10), Jesús ‘anunció las buenas nuevas [una forma de ba‧sár] de justicia en la congregación grande’. El apóstol Pablo citó Isaías 52:7 (concerniente al mensajero que llevaba las noticias sobre la liberación de Sión de su cautiverio) y relacionó esas palabras con la obra de predicación de los cristianos. (Ro 10:11-15.)</p>
<p>En las Escrituras Griegas Cristianas. Aunque Juan el Bautista anduvo principalmente en las regiones desérticas, efectuó la obra de predicador o mensajero público, anunciando a los judíos que acudían a él que se había acercado el Mesías y el reino de Dios y llamándolos al arrepentimiento. (Mt 3:1-3, 11, 12; Mr 1:1-4; Lu 3:7-9.) Juan fue al mismo tiempo profeta, maestro (con discípulos) y evangelizador. (Lu 1:76, 77; 3:18; 11:1; Jn 1:35.) Era “representante de Dios” y testigo suyo. (Jn 1:6, 7.)</p>
<p>Jesús no se quedó en la región desértica de Judea después de ayunar allí durante cuarenta días, ni tampoco se aisló para llevar una vida monástica. Reconoció que su comisión divina exigía una obra de predicación y la llevó a cabo públicamente, en las ciudades y aldeas, en el recinto del templo, en las sinagogas, en las plazas de mercado y en las calles, así como en las regiones rurales. (Mr 1:39; 6:56; Lu 8:1; 13:26; Jn 18:20.) Al igual que Juan, hizo algo más que predicar. Su enseñanza recibe más énfasis aún que su predicación. La diferencia entre enseñar (di‧dá‧skō) y predicar radica en que el maestro no solo proclama, sino que instruye, explica, presenta argumentos y pruebas. Por lo tanto, la obra de los discípulos de Jesús, tanto antes como después de la muerte de este, tenía que ser una combinación de predicación y enseñanza. (Mt 4:23; 11:1; 28:18-20.)</p>
<p>El tema de la predicación de Jesús fue: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado”. (Mt 4:17.) Como heraldo oficial, Jesús alertaba a sus oyentes de la actividad de su Dios soberano y de que aquel era un tiempo de oportunidad y decisión. (Mr 1:14, 15.) Como predijo Isaías, no solo llevó buenas nuevas y consuelo a los mansos, a los quebrantados de corazón y a los que estaban de duelo, además de proclamar libertad a los cautivos, sino que también proclamó “el día de la venganza de parte de nuestro Dios”. (Isa 61:2.) Jesús anunció con denuedo los propósitos, decretos, nombramientos y juicios de Dios ante los gobernantes y ante el pueblo.</p>
<p>Después de la muerte de Jesús. Después de su muerte, en particular desde el Pentecostés del año 33 E.C. en adelante, los discípulos de Jesús llevaron a cabo la obra de predicar, primero entre los judíos y, con el transcurso del tiempo, a todas las naciones. Al ser ungidos con espíritu santo, reconocieron —y así se presentaron ante sus oyentes— que eran heraldos autorizados (Hch 2:14-18; 10:40-42; 13:47; 14:3; compárese con Ro 10:15), del mismo modo que Jesús resaltó que había sido ‘enviado por Dios’ (Lu 9:48; Jn 5:36, 37; 6:38; 8:18, 26, 42), quien le había dado “mandamiento en cuanto a qué decir y qué hablar”. (Jn 12:49.) Por lo tanto, cuando se les ordenó que dejasen de predicar, su respuesta fue: “Si es justo a vista de Dios escucharles a ustedes más bien que a Dios, júzguenlo ustedes mismos. Pero en cuanto a nosotros, no podemos dejar de hablar de las cosas que hemos visto y oído”. “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres.” (Hch 4:19, 20; 5:29, 32, 42.) Esta actividad de predicar era una parte esencial de su adoración, una manera de alabar a Dios, un requisito para obtener salvación. (Ro 10:9, 10; 1Co 9:16; Heb 13:15; compárese con Lu 12:8.) Debido a ello, todos los discípulos, hombres y mujeres, tenían que participar en esa obra hasta la “conclusión del sistema de cosas”. (Mt 28:18-20; Lu 24:46-49; Hch 2:17; compárese con Hch 18:26; 21:9; Ro 16:3.)</p>
<p>Aquellos predicadores cristianos primitivos no tenían una gran educación desde el punto de vista mundano. El Sanedrín llegó a decir que los apóstoles Pedro y Juan eran “hombres iletrados y del vulgo”. (Hch 4:13.) Los judíos se admiraban del propio Jesús, “y decían: ‘¿Cómo tiene este hombre conocimiento de letras, cuando no ha estudiado en las escuelas?’”. (Jn 7:15.) Los historiadores seglares se han expresado en términos parecidos. Por ejemplo, Celso, uno de los primeros autores primitivos que escribió en contra del cristianismo, hizo asunto de burla el que los entusiásticos predicadores del evangelio fuesen “cardadores, zapateros y bataneros, [...] las gentes, en fin, más incultas y rústicas”. (Contra Celso, III, 55.) Pablo lo explicó de esta manera: “Pues ustedes contemplan su llamamiento por él, hermanos, que no muchos sabios según la carne fueron llamados, no muchos poderosos, no muchos de nacimiento noble; sino que Dios escogió las cosas necias del mundo, para avergonzar a los sabios”. (1Co 1:26, 27.)</p>
<p>Sin embargo, pese a no haber recibido una educación elevada en las escuelas del mundo, los predicadores cristianos primitivos no carecían de preparación. Jesús preparó bien a los doce apóstoles antes de enviarlos a predicar. (Mt 10.) Esta preparación no consistió solo en instrucciones orales, sino también en aspectos prácticos. (Lu 8:1.)</p>
<p>El tema de la predicación cristiana continuó siendo “el reino de Dios”. (Hch 20:25; 28:31.) Sin embargo, su proclamación contenía rasgos adicionales si se compara con la que se efectuó antes de la muerte de Cristo. El “secreto sagrado” del propósito de Dios se había revelado por medio de Cristo; su muerte en sacrificio había llegado a ser un factor vital en la fe verdadera (1Co 15:12-14), y su ensalzada posición como Rey y Juez asignado por Dios debía ser reconocida y aceptada por todos aquellos que obtendrían el favor divino y la vida. (2Co 4:5.) Por lo tanto, se dice a menudo que los discípulos ‘predican a Cristo Jesús’. (Hch 8:5; 9:20; 19:13; 1Co 1:23.) Un estudio de su actividad pone de manifiesto que su ‘predicación acerca de Cristo’ no implicaba que dieran a entender a sus oyentes que Cristo era una figura independiente o separada del reino de Dios y de su propósito global. Más bien, proclamaron lo que Jehová Dios había hecho para su Hijo y por medio de él, y cómo se estaban cumpliendo y se cumplirían en Jesús los propósitos de Dios. (2Co 1:19-21.) De modo que toda esa predicación era para la propia alabanza y gloria de Dios, “mediante Jesucristo”. (Ro 16:25-27.)</p>
<p>Ellos no efectuaban su predicación solo por deber, y su papel de heraldos tampoco consistía en la simple proclamación formal de un mensaje. Brotaba de una fe sincera y se efectuaba con el deseo de honrar a Dios y con la esperanza amorosa de llevar la salvación a otros. (Ro 10:9-14; 1Co 9:27; 2Co 4:13.) Por esa razón, los predicadores estaban dispuestos a que los sabios del mundo los tratasen como necios o que hasta los judíos los persiguiesen como herejes. (1Co 1:21-24; Gál 5:11.) También acompañaban su predicación con razonamientos y persuasión a fin de ayudar a los oyentes a creer y ejercer fe. (Hch 17:2; 28:23; 1Co 15:11.) Pablo dice que él mismo había sido nombrado “predicador y apóstol y maestro”. (2Ti 1:11.) Esos cristianos no eran heraldos asalariados, sino adoradores dedicados que daban de sí mismos, de su tiempo y de sus fuerzas en favor de la predicación. (1Te 2:9.)</p>
<p>Puesto que todos los que se hacían discípulos también se convertían en predicadores de la Palabra, las buenas nuevas se esparcían rápidamente, y para el tiempo en que Pablo escribió su carta a los Colosenses (c. 60-61 E.C., o unos veintisiete años después de la muerte de Cristo), pudo decir que las buenas nuevas ‘se habían predicado en toda la creación que está bajo el cielo’. (Col 1:23.) Por lo tanto, la profecía de Cristo sobre la ‘predicación de las buenas nuevas a todas las naciones’ tuvo un cumplimiento limitado antes de la destrucción de Jerusalén y su templo en el año 70 E.C. (Mt 24:14; Mr 13:10; MAPA, vol. 2, pág. 744.) Tanto las palabras de Jesús como el libro de Revelación, escrito después de esa destrucción, señalan que habría un cumplimiento mayor de esta profecía cuando Cristo empezara a ejercer la gobernación real y antes de la destrucción de todos los adversarios de ese Reino, una época lógica en la que efectuar una gran obra de proclamación. (Rev 12:7-12, 17; 14:6, 7; 19:5, 6; 22:17.)</p>
<p>¿Qué resultados deberían esperar los predicadores cristianos por sus esfuerzos? La experiencia de Pablo muestra que “algunos creían las cosas que se decían; otros no creían”. (Hch 28:24.) La verdadera predicación cristiana, basada en la Palabra de Dios, requiere una respuesta. Es vigorosa, dinámica y, sobre todo, presenta una cuestión que obliga a las personas a ponerse de un lado u otro. Algunos se vuelven opositores activos del mensaje del Reino. (Hch 13:50; 18:5, 6.) Otros escuchan durante un tiempo, pero luego se echan atrás por diversos motivos. (Jn 6:65, 66.) Sin embargo, hay quienes aceptan las buenas nuevas y actúan en consecuencia. (Hch 17:11; Lu 8:15.)</p>
<p>“De casa en casa.” Jesús fue directamente a la gente con el mensaje del Reino, y les enseñó en lugares públicos y en sus hogares. (Mt 5:1; 9:10, 28, 35.) Cuando envió a sus primeros discípulos a predicar, les dijo: “En cualquier ciudad o aldea que entren, busquen hasta descubrir quién en ella es merecedor”. (Mt 10:7, 11-14.) Es razonable suponer que esa labor de ‘búsqueda’ requeriría ir a los hogares de la gente, donde los ‘merecedores’ escucharían el mensaje y los discípulos podrían encontrar acomodo para pasar la noche. (Lu 9:1-6.)</p>
<p>Posteriormente, Jesús “designó a otros setenta y los envió de dos en dos delante de sí a toda ciudad y lugar adonde él mismo iba a ir”. Este grupo no se limitaría a predicar en público, sino que también iría a los hogares de la gente, pues Jesús les dijo: “Dondequiera que entren en una casa, digan primero: ‘Tenga paz esta casa’”. (Lu 10:1-7.)</p>
<p>En los días que siguieron al Pentecostés de 33 E.C., los discípulos de Jesús continuaron llevando las buenas nuevas a los hogares de la gente. Aunque se les ordenó que “dejaran de hablar”, el registro bíblico dice que “todos los días en el templo, y de casa en casa, continuaban sin cesar enseñando y declarando las buenas nuevas acerca del Cristo, Jesús”. (Hch 5:40-42; compárese con BAS; Besson; ENP, nota; Ga; NTI; NVI; PNT; Val, 1989.) La expresión “de casa en casa” traduce las palabras griegas kat’ ói‧kon, cuyo significado literal es “según casa”; el sentido de la preposición griega ka‧tá en este contexto es distributivo (“de casa en casa”) y no meramente adverbial (‘en casa’). (Véase NM, nota.) Este método de llegar a la gente, visitándolos en sus hogares, produjo resultados sobresalientes: “El número de los discípulos siguió multiplicándose muchísimo en Jerusalén”. (Hch 6:7; compárese con 4:16, 17 y 5:28.)</p>
<p>Cuando el apóstol Pablo se despidió de los ancianos de Éfeso, les dijo: “Desde el primer día que puse pie en el distrito de Asia [...] no me retraje de decirles ninguna de las cosas que fueran de provecho, ni de enseñarles públicamente y de casa en casa. Antes bien, di testimonio cabalmente, tanto a judíos como a griegos, acerca del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesús”. (Hch 20:18-21; compárese con BAS; ENP; Mod; NVI; PIB; SA; TNV; Val, 1989.) Con estas palabras Pablo hizo referencia al esfuerzo que había hecho por darles testimonio cuando aún eran incrédulos, personas que necesitaban aprender “acerca del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesús”. En consecuencia, puede decirse que desde el comienzo de su servicio misional en Asia, Pablo buscó “de casa en casa” a las personas de disposición espiritual. Una vez que las encontraba, seguramente volvía a visitarlas para continuar enseñándoles, y después que se hacían creyentes, para fortalecerlas en la fe. El Dr. A. T. Robertson hace el siguiente comentario sobre Hechos 20:20: “Por (según) casas. Vale la pena señalar que este predicador, el mayor de todos, predicaba por las casas, y no hacía de sus visitas meras ocasiones sociales” (Imágenes verbales en el Nuevo Testamento, 1989, vol. 3, pág. 361).</p>
<p>Predicación dentro de la congregación. La mayor parte de la actividad de predicación registrada en las Escrituras Griegas Cristianas está relacionada con la proclamación efectuada fuera de la congregación. No obstante, cuando Pablo exhortó a Timoteo: “Predica la palabra, ocúpate en ello urgentemente en tiempo favorable, en tiempo dificultoso”, incluyó la predicación que Timoteo, en calidad de superintendente, haría en el seno de la congregación. (2Ti 4:2.) La carta de Pablo a Timoteo era una carta pastoral, es decir, iba dirigida a alguien que realizaba una labor de pastoreo entre los cristianos, y en ella le aconseja sobre aspectos de dicho ministerio de superintendencia. Antes de exhortarle a que ‘predicase la palabra’, Pablo advirtió a Timoteo de la apostasía que empezaba a manifestarse y que iba a extenderse hasta alcanzar proporciones considerables. (2Ti 2:16-19; 3:1-7.) Después de animar a Timoteo a que se asiera de “la palabra” y no se desviara de ella en su predicación, Pablo muestra la necesidad de tener una actitud de urgencia al decir: “Porque habrá un período en que no soportarán la enseñanza saludable”, sino que acumularán maestros para que les enseñen según sus propios deseos y por ello “apartarán sus oídos de la verdad”, con lo que no se refería a los de afuera, sino a los de dentro de la congregación. (2Ti 4:3, 4.) Timoteo no debía perder su equilibrio espiritual, sino que tenía que ser constante en declarar con denuedo la Palabra de Dios (no filosofías humanas o especulaciones inútiles) a los hermanos, aunque eso pudiese acarrearle dificultad y sufrimiento por parte de los miembros de la congregación que tenían una mala inclinación. (Compárese con 1Ti 6:3-5, 20, 21; 2Ti 1:6-8, 13; 2:1-3, 14, 15, 23-26; 3:14-17; 4:5.) Al hacer eso, actuaría como un freno para la apostasía y estaría libre de culpa de sangre, como fue el caso de Pablo. (Hch 20:25-32.)</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: CUPERTINO LOPEZ</title>
		<link>http://www.guatezona.org/el-fraude-de-la-fe-evangelica-y-cash-luna/#comment-5028</link>
		<dc:creator>CUPERTINO LOPEZ</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 May 2012 22:09:42 +0000</pubDate>
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		<description>CON TODO RESPETO NO ES POR MEDIO DEL ROSARIO QBeneficiarios de la mediación de Cristo. El apóstol Pablo dice que hay “un solo mediador entre Dios y los hombres, un hombre, Cristo Jesús, que se dio a sí mismo como rescate correspondiente por todos”, tanto judíos como gentiles. (1Ti 2:5, 6.) Él sirve de mediador del nuevo pacto entre Dios y aquellos a quienes se introduce en este pacto: la congregación del Israel espiritual. (Heb 8:10-13; 12:24; Ef 5:25-27.) Cristo llegó a ser el Mediador para que los llamados “reciban la promesa de la herencia eterna” (Heb 9:15); presta ayuda, no a los ángeles, sino a la “descendencia de Abrahán”. (Heb 2:16.) Ayuda a los que han de ser introducidos en el nuevo pacto a ser ‘adoptados’ en la casa de Jehová, compuesta por sus hijos espirituales, quienes finalmente estarán en el cielo como hermanos de Cristo y llegarán a formar parte con él de la descendencia de Abrahán. (Ro 8:15-17, 23-25; Gál 3:29.) Les ha transmitido el prometido espíritu santo, con el que se les sella y se les ha dado una prenda de lo que ha de venir, su herencia celestial. (2Co 5:5; Ef 1:13, 14.) En Revelación 7:4-8 se da a conocer que la cantidad total de los que al fin son sellados de manera permanente asciende a 144.000 personas.

Inauguración del nuevo pacto. Después de su muerte y resurrección, Jesús entró en el cielo para comparecer ante la persona de Dios con el fin de presentar su ofrenda, de la que se benefician primero los que han sido introducidos en el nuevo pacto. (Heb 9:24.) Luego intervino como Sumo Sacerdote y Mediador. En armonía con la pauta que se siguió en la inauguración del pacto de la Ley, Jesucristo presentó el valor de su sacrificio ante Jehová en el cielo (tal como Moisés roció la sangre sobre el libro de la Ley [pues Dios no estaba allí en persona]). En el día del Pentecostés de 33 E.C., Jesús derramó el espíritu santo de Dios sobre los primeros a los que se introdujo en el nuevo pacto, unas 120 personas. Más tarde, en aquel mismo día, unos 3.000 judíos y prosélitos fueron añadidos a la congregación. (Hch 1:15; 2:1-47; Heb 9:19.) Y tal como Moisés leyó la Ley al pueblo, así Jesucristo enuncia claramente las condiciones del nuevo pacto y sus leyes a los que tienen parte en él. (Éx 24:3-8; Heb 1:1, 2; Jn 13:34; 15:14; 1Jn 5:1-3.)

Como Mediador y Sumo Sacerdote, Jesucristo, siendo inmortal, siempre está vivo y puede abogar a favor de los miembros del Israel espiritual que se acercan a Dios por medio de él, de manera que puede mediar el nuevo pacto hasta que las personas que reciben su ayuda como mediador se salven completamente. (Heb 7:24, 25.) Puede dirigir los asuntos para que el nuevo pacto consiga todos sus objetivos. A los que tienen parte en el pacto finalmente se les instala en el sacerdocio celestial como sacerdotes con Cristo, su gran Sumo Sacerdote. (Rev 5:9, 10; 20:6.)

Bendiciones para toda la humanidad. Aunque el papel de mediador de Jesús únicamente va dirigido hacia los que están en el nuevo pacto, también es el Sumo Sacerdote de Dios y la Descendencia de Abrahán. Al cumplir con sus responsabilidades en estas dos últimas posiciones, bendecirá a otras personas de la humanidad, puesto que todas las naciones tienen que ser bendecidas por medio de la descendencia de Abrahán. Los que están en el nuevo pacto son bendecidos primero por Cristo, la Descendencia principal (Gál 3:16, 29), y se les introduce como miembros asociados de la descendencia. Constituidos reyes y sacerdotes en virtud del nuevo pacto que él media, participarán en administrar las bendiciones del sacrificio de Jesús y de su gobernación real a todas las naciones de la Tierra. Una vez realizado su propósito al introducir al “Israel de Dios” en esta posición, el papel mediador de Cristo resulta por tanto en beneficios y bendiciones para toda la humanidadUE SE LLEGA AJESUS POR EJEMPLO</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>CON TODO RESPETO NO ES POR MEDIO DEL ROSARIO QBeneficiarios de la mediación de Cristo. El apóstol Pablo dice que hay “un solo mediador entre Dios y los hombres, un hombre, Cristo Jesús, que se dio a sí mismo como rescate correspondiente por todos”, tanto judíos como gentiles. (1Ti 2:5, 6.) Él sirve de mediador del nuevo pacto entre Dios y aquellos a quienes se introduce en este pacto: la congregación del Israel espiritual. (Heb 8:10-13; 12:24; Ef 5:25-27.) Cristo llegó a ser el Mediador para que los llamados “reciban la promesa de la herencia eterna” (Heb 9:15); presta ayuda, no a los ángeles, sino a la “descendencia de Abrahán”. (Heb 2:16.) Ayuda a los que han de ser introducidos en el nuevo pacto a ser ‘adoptados’ en la casa de Jehová, compuesta por sus hijos espirituales, quienes finalmente estarán en el cielo como hermanos de Cristo y llegarán a formar parte con él de la descendencia de Abrahán. (Ro 8:15-17, 23-25; Gál 3:29.) Les ha transmitido el prometido espíritu santo, con el que se les sella y se les ha dado una prenda de lo que ha de venir, su herencia celestial. (2Co 5:5; Ef 1:13, 14.) En Revelación 7:4-8 se da a conocer que la cantidad total de los que al fin son sellados de manera permanente asciende a 144.000 personas.</p>
<p>Inauguración del nuevo pacto. Después de su muerte y resurrección, Jesús entró en el cielo para comparecer ante la persona de Dios con el fin de presentar su ofrenda, de la que se benefician primero los que han sido introducidos en el nuevo pacto. (Heb 9:24.) Luego intervino como Sumo Sacerdote y Mediador. En armonía con la pauta que se siguió en la inauguración del pacto de la Ley, Jesucristo presentó el valor de su sacrificio ante Jehová en el cielo (tal como Moisés roció la sangre sobre el libro de la Ley [pues Dios no estaba allí en persona]). En el día del Pentecostés de 33 E.C., Jesús derramó el espíritu santo de Dios sobre los primeros a los que se introdujo en el nuevo pacto, unas 120 personas. Más tarde, en aquel mismo día, unos 3.000 judíos y prosélitos fueron añadidos a la congregación. (Hch 1:15; 2:1-47; Heb 9:19.) Y tal como Moisés leyó la Ley al pueblo, así Jesucristo enuncia claramente las condiciones del nuevo pacto y sus leyes a los que tienen parte en él. (Éx 24:3-8; Heb 1:1, 2; Jn 13:34; 15:14; 1Jn 5:1-3.)</p>
<p>Como Mediador y Sumo Sacerdote, Jesucristo, siendo inmortal, siempre está vivo y puede abogar a favor de los miembros del Israel espiritual que se acercan a Dios por medio de él, de manera que puede mediar el nuevo pacto hasta que las personas que reciben su ayuda como mediador se salven completamente. (Heb 7:24, 25.) Puede dirigir los asuntos para que el nuevo pacto consiga todos sus objetivos. A los que tienen parte en el pacto finalmente se les instala en el sacerdocio celestial como sacerdotes con Cristo, su gran Sumo Sacerdote. (Rev 5:9, 10; 20:6.)</p>
<p>Bendiciones para toda la humanidad. Aunque el papel de mediador de Jesús únicamente va dirigido hacia los que están en el nuevo pacto, también es el Sumo Sacerdote de Dios y la Descendencia de Abrahán. Al cumplir con sus responsabilidades en estas dos últimas posiciones, bendecirá a otras personas de la humanidad, puesto que todas las naciones tienen que ser bendecidas por medio de la descendencia de Abrahán. Los que están en el nuevo pacto son bendecidos primero por Cristo, la Descendencia principal (Gál 3:16, 29), y se les introduce como miembros asociados de la descendencia. Constituidos reyes y sacerdotes en virtud del nuevo pacto que él media, participarán en administrar las bendiciones del sacrificio de Jesús y de su gobernación real a todas las naciones de la Tierra. Una vez realizado su propósito al introducir al “Israel de Dios” en esta posición, el papel mediador de Cristo resulta por tanto en beneficios y bendiciones para toda la humanidadUE SE LLEGA AJESUS POR EJEMPLO</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: CUPERTINO LOPEZ</title>
		<link>http://www.guatezona.org/el-fraude-de-la-fe-evangelica-y-cash-luna/#comment-5027</link>
		<dc:creator>CUPERTINO LOPEZ</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 May 2012 21:53:11 +0000</pubDate>
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		<description>(1Pe 1:18.  . 18 Porque ustedes saben que no fue con cosas corruptibles, con plata u oro, con lo que fueron librados de su forma de conducta infructuosa recibida por tradición de sus antepasados. 19 Más bien, fue con sangre preciosa, como la de un cordero sin tacha e inmaculado, sí, la de Cristo Conjunto de conocimientos, doctrinas o costumbres que pasan de padres a hijos o que se convierten en modo invariable de pensar o actuar. La palabra griega pa‧rá‧do‧sis significa literalmente “lo dado junto a”, de donde adquiere el sentido de “lo que se transmite oralmente o por escrito”. (1Co 11:2, Int.) En las Escrituras Griegas Cristianas, la palabra se emplea tanto para tradiciones válidas o aceptables relacionadas con la adoración verdadera, como para tradiciones erróneas o cuya observancia se tenía por perjudicial y censurable.

Los judíos adoptaron muchas tradiciones a través de los siglos. Estas tenían que ver con cosas como el modo de vestir y de tratar asuntos sociales, como bodas y entierros. (Jn 2:1, 2; 19:40.) También hubo aspectos del culto judío del siglo I E.C. que se convirtieron en costumbre o tradición, como usar vino en la comida de la Pascua y celebrar la rededicación del templo. (Lu 22:14-18; Jn 10:22.) Jesús y sus apóstoles no se opusieron a estas costumbres aunque sabían que la Ley no las exigía. Cuando la sinagoga se convirtió en un lugar común de adoración para los judíos, surgió la tradición de adorar allí todos los sábados. Lucas dice que Jesús también asistía, “según su costumbre”. (Lu 4:16.)

Tradiciones desaprobadas. Sin embargo, los líderes religiosos judíos añadieron a la Palabra escrita muchas tradiciones verbales que consideraban indispensables para la adoración verdadera. Pablo (Saulo), como fariseo, siguió con extraordinario celo las tradiciones del judaísmo antes de su conversión al cristianismo. Por supuesto, entre esas tradiciones estaban tanto las no censurables como las reprobables. El seguir los “mandatos de hombres como doctrinas” le llevó a ser un perseguidor de cristianos. (Mt 15:9.) Por ejemplo, los fariseos ‘no comían a menos que se lavasen las manos hasta el codo, teniendo firmemente asida la tradición de los hombres de otros tiempos’. (Mr 7:3.) Esos hombres no adoptaron dicha práctica por motivos de higiene, sino, más bien, como un ritual ceremonial que supuestamente tenía mérito religioso. (Véase LAVARSE LAS MANOS.) Cristo mostró que no había base para criticar a sus discípulos por no seguir ese y otros “mandatos de hombres” superfluos. (Mt 15:1, 2, 7-11; Mr 7:4-8; Isa 29:13.) Además, debido a su tradición concerniente al “corbán” (un don dedicado a Dios), los líderes religiosos habían invalidado la Palabra de Dios, y así traspasaron su mandato. (Éx 20:12; 21:17; Mt 15:3-6; Mr 7:9-15; véase CORBÁN.)

Ni Jesús ni sus discípulos citaron jamás la tradición oral judía para apoyar sus enseñanzas, sino que, por el contrario, se remitieron a la Palabra escrita de Dios. (Mt 4:4-10; Ro 15:4; 2Ti 3:15-17.) Después de la fundación de la congregación cristiana, regirse por las tradiciones judías no bíblicas equivalía a una “forma de conducta infructuosa” que los judíos habían ‘recibido por tradición de sus antepasados [gr. pa‧tro‧pa‧ra‧dó‧tou, “transmitida de padres”]’. (1Pe 1:18.) Al hacerse cristianos, aquellos judíos abandonaron sus tradiciones. Cuando algunos falsos maestros de Colosas instaron a los cristianos a adoptar esa forma de adoración, Pablo desaprobó “la filosofía y el vano engaño según la tradición de los hombres”. Debía referirse especialmente, a las tradiciones del judaísmo. (Col 2:8, 13-17.)

Tradiciones cristianas. Vista la tradición como información transmitida oralmente o mediante ejemplo, la información que el apóstol Pablo recibió directamente de Jesús pudo transmitirse apropiadamente a las congregaciones cristianas como tradición cristiana aceptable. Ese fue el caso, por ejemplo, de la celebración de la Cena del Señor. (1Co 11:2, 23.) Las enseñanzas y el ejemplo que pusieron los apóstoles constituyeron una tradición válida. Por lo tanto, Pablo, que había trabajado arduamente con sus manos a fin de no ser una carga económica para sus hermanos (Hch 18:3; 20:34; 1Co 9:15; 1Te 2:9), podía instar a los cristianos tesalonicenses ‘a que se apartasen de todo hermano que anduviese desordenadamente y no según la tradición [pa‧rá‧do‧sin]’ que habían recibido. Aquel que no quisiera trabajar no estaba siguiendo el excelente ejemplo o tradición de los apóstoles. (2Te 3:6-11.)

Las “tradiciones” necesarias para la adoración limpia e incontaminada con el tiempo se incluyeron en las Escrituras inspiradas. Por lo tanto, las tradiciones —o preceptos— que transmitieron Jesús y sus apóstoles, y que eran esenciales para la vida, no se dejaron en forma oral para que se distorsionasen con el paso del tiempo, sino que se registraron con exactitud en la Biblia para el beneficio de los cristianos que viviesen en períodos posteriores. (Jn 20:30, 31; Rev 22:18.)</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>(1Pe 1:18.  . 18 Porque ustedes saben que no fue con cosas corruptibles, con plata u oro, con lo que fueron librados de su forma de conducta infructuosa recibida por tradición de sus antepasados. 19 Más bien, fue con sangre preciosa, como la de un cordero sin tacha e inmaculado, sí, la de Cristo Conjunto de conocimientos, doctrinas o costumbres que pasan de padres a hijos o que se convierten en modo invariable de pensar o actuar. La palabra griega pa‧rá‧do‧sis significa literalmente “lo dado junto a”, de donde adquiere el sentido de “lo que se transmite oralmente o por escrito”. (1Co 11:2, Int.) En las Escrituras Griegas Cristianas, la palabra se emplea tanto para tradiciones válidas o aceptables relacionadas con la adoración verdadera, como para tradiciones erróneas o cuya observancia se tenía por perjudicial y censurable.</p>
<p>Los judíos adoptaron muchas tradiciones a través de los siglos. Estas tenían que ver con cosas como el modo de vestir y de tratar asuntos sociales, como bodas y entierros. (Jn 2:1, 2; 19:40.) También hubo aspectos del culto judío del siglo I E.C. que se convirtieron en costumbre o tradición, como usar vino en la comida de la Pascua y celebrar la rededicación del templo. (Lu 22:14-18; Jn 10:22.) Jesús y sus apóstoles no se opusieron a estas costumbres aunque sabían que la Ley no las exigía. Cuando la sinagoga se convirtió en un lugar común de adoración para los judíos, surgió la tradición de adorar allí todos los sábados. Lucas dice que Jesús también asistía, “según su costumbre”. (Lu 4:16.)</p>
<p>Tradiciones desaprobadas. Sin embargo, los líderes religiosos judíos añadieron a la Palabra escrita muchas tradiciones verbales que consideraban indispensables para la adoración verdadera. Pablo (Saulo), como fariseo, siguió con extraordinario celo las tradiciones del judaísmo antes de su conversión al cristianismo. Por supuesto, entre esas tradiciones estaban tanto las no censurables como las reprobables. El seguir los “mandatos de hombres como doctrinas” le llevó a ser un perseguidor de cristianos. (Mt 15:9.) Por ejemplo, los fariseos ‘no comían a menos que se lavasen las manos hasta el codo, teniendo firmemente asida la tradición de los hombres de otros tiempos’. (Mr 7:3.) Esos hombres no adoptaron dicha práctica por motivos de higiene, sino, más bien, como un ritual ceremonial que supuestamente tenía mérito religioso. (Véase LAVARSE LAS MANOS.) Cristo mostró que no había base para criticar a sus discípulos por no seguir ese y otros “mandatos de hombres” superfluos. (Mt 15:1, 2, 7-11; Mr 7:4-8; Isa 29:13.) Además, debido a su tradición concerniente al “corbán” (un don dedicado a Dios), los líderes religiosos habían invalidado la Palabra de Dios, y así traspasaron su mandato. (Éx 20:12; 21:17; Mt 15:3-6; Mr 7:9-15; véase CORBÁN.)</p>
<p>Ni Jesús ni sus discípulos citaron jamás la tradición oral judía para apoyar sus enseñanzas, sino que, por el contrario, se remitieron a la Palabra escrita de Dios. (Mt 4:4-10; Ro 15:4; 2Ti 3:15-17.) Después de la fundación de la congregación cristiana, regirse por las tradiciones judías no bíblicas equivalía a una “forma de conducta infructuosa” que los judíos habían ‘recibido por tradición de sus antepasados [gr. pa‧tro‧pa‧ra‧dó‧tou, “transmitida de padres”]’. (1Pe 1:18.) Al hacerse cristianos, aquellos judíos abandonaron sus tradiciones. Cuando algunos falsos maestros de Colosas instaron a los cristianos a adoptar esa forma de adoración, Pablo desaprobó “la filosofía y el vano engaño según la tradición de los hombres”. Debía referirse especialmente, a las tradiciones del judaísmo. (Col 2:8, 13-17.)</p>
<p>Tradiciones cristianas. Vista la tradición como información transmitida oralmente o mediante ejemplo, la información que el apóstol Pablo recibió directamente de Jesús pudo transmitirse apropiadamente a las congregaciones cristianas como tradición cristiana aceptable. Ese fue el caso, por ejemplo, de la celebración de la Cena del Señor. (1Co 11:2, 23.) Las enseñanzas y el ejemplo que pusieron los apóstoles constituyeron una tradición válida. Por lo tanto, Pablo, que había trabajado arduamente con sus manos a fin de no ser una carga económica para sus hermanos (Hch 18:3; 20:34; 1Co 9:15; 1Te 2:9), podía instar a los cristianos tesalonicenses ‘a que se apartasen de todo hermano que anduviese desordenadamente y no según la tradición [pa‧rá‧do‧sin]’ que habían recibido. Aquel que no quisiera trabajar no estaba siguiendo el excelente ejemplo o tradición de los apóstoles. (2Te 3:6-11.)</p>
<p>Las “tradiciones” necesarias para la adoración limpia e incontaminada con el tiempo se incluyeron en las Escrituras inspiradas. Por lo tanto, las tradiciones —o preceptos— que transmitieron Jesús y sus apóstoles, y que eran esenciales para la vida, no se dejaron en forma oral para que se distorsionasen con el paso del tiempo, sino que se registraron con exactitud en la Biblia para el beneficio de los cristianos que viviesen en períodos posteriores. (Jn 20:30, 31; Rev 22:18.)</p>
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		<title>Por: CUPERTINO LOPEZ</title>
		<link>http://www.guatezona.org/el-fraude-de-la-fe-evangelica-y-cash-luna/#comment-5025</link>
		<dc:creator>CUPERTINO LOPEZ</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 May 2012 21:16:39 +0000</pubDate>
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		<description>¿Consideraban los demás apóstoles que Pedro tuviera primacía sobre ellos?

  Luc. 22:24-26, NC (1972): “Se suscitó entre ellos [los apóstoles] una contienda sobre quién de ellos había de ser tenido por mayor. El les dijo: Los reyes de las naciones imperan sobre ellas y los que ejercen la autoridad sobre las mismas son llamados bienhechores; pero no así vosotros.” (Si Pedro hubiera sido “la piedra”, ¿habría habido alguna duda en cuanto a quién entre ellos “había de ser tenido por mayor”?)

Puesto que Jesucristo, el cabeza de la congregación, está vivo, ¿necesita sucesores?

  Heb. 7:23-25, BJ: “Además, aquellos sacerdotes [de Israel] fueron muchos, porque la muerte les impedía perdurar. Pero éste [Jesucristo] posee un sacerdocio perpetuo porque permanece para siempre. De ahí que pueda también salvar perfectamente a los que por él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder en su favor.”

  Rom. 6:9, BJ: “Sabiendo que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más.”

  Efe. 5:23, BJ: “Cristo es Cabeza de la Iglesia.”

¿Qué eran “las llaves” que fueron confiadas a Pedro?

Mat. 16:19, BJ: “A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.”

En Revelación, Jesús se refirió a una llave simbólica que él mismo utilizó para abrir oportunidades y extender privilegios a los humanos

  Apo. (Rev.) 3:7, 8, BJ:  “Esto dice el Santo, el Veraz, el que tiene la llave de David: si él abre, nadie puede cerrar; si él cierra, nadie puede abrir. [...] He abierto ante ti una puerta que nadie puede cerrar.”

Pedro utilizó las “llaves” que le fueron confiadas para abrir (a los judíos, samaritanos y gentiles) la oportunidad de recibir el espíritu de Dios con la perspectiva de entrar en el Reino celestial

  Hech. 2:14-39, BJ: “Pedro, presentándose con los Once, levantó su voz y les dijo: ‘Judíos y habitantes todos de Jerusalén [...] Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado.’ Al oír esto, dijeron con el corazón compungido a Pedro y a los demás apóstoles: ‘¿Qué hemos de hacer, hermanos?’ Pedro les contestó: ‘Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo; pues la Promesa es para vosotros y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos llame el Señor Dios nuestro.’”

  Hech. 8:14-17, BJ: “Al enterarse los apóstoles que estaban en Jerusalén de que Samaría había aceptado la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Éstos bajaron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo; pues todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; únicamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.” (El versículo 20 indica que fue Pedro quien llevó la delantera en esta ocasión.)

  Hech. 10:24-48, BJ: “Al siguiente día entró en Cesarea. Cornelio [un gentil incircunciso] los estaba esperando. [...] Entonces Pedro tomó la palabra [...] Estaba Pedro diciendo estas cosas cuando el Espíritu Santo cayó sobre todos los que escuchaban la Palabra.”

¿Esperaba el cielo hasta que Pedro tomaba las decisiones, y entonces seguía su dirección?

  Hech 2:4, 14, BJ: “Quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. [...] Entonces [después que Cristo, el cabeza de la congregación, los había movido mediante el espíritu santo] Pedro, presentándose con los Once, levantó su voz y les dijo [...].” (Véase el versículo 33.)

  Hech. 10:19, 20, BJ: “Le dijo el Espíritu [a Pedro]: ‘Ahí tienes unos hombres que te buscan. Baja, pues, al momento y vete con ellos [al hogar del gentil Cornelio] sin vacilar, pues yo los he enviado.’”

  Compárese con Mateo 18:18, 19.

¿Es Pedro quien juzga quién es merecedor de entrar en el Reino?

  2 Tim. 4:1, BJ: “Cristo Jesús que ha de venir a juzgar a vivos y muertos.”

  2 Tim. 4:8, BJ: “Desde ahora me aguarda la corona de la justicia que aquel Día me entregará el Señor [Jesucristo], el justo Juez; y no solamente a mí, sino también a todos los que hayan esperado con amor su Manifestación.”

¿Estuvo Pedro en Roma?

En las Sagradas Escrituras se hace referencia a Roma en nueve versículos; ninguno de ellos dice que Pedro estuviera allí. Primera de Pedro 5:13 muestra que estaba en Babilonia. ¿Era esta una manera secreta de referirse a Roma? El que estuviera en Babilonia estaba de acuerdo con su asignación de predicar a los judíos (como se indica en Gálatas 2:9), puesto que había una numerosa población judía en Babilonia. Al considerar cómo se produjo el Talmud Babilonio, la Encyclopaedia Judaica (Jerusalén, 1971, tomo 15, col. 755) se refiere a las “grandes academias [del judaísmo] que había en Babilonia” durante la era común.

¿Se ha podido reconstruir alguna línea ininterrumpida de sucesores desde Pedro hasta los papas del día moderno?

El jesuita John McKenzie escribió lo siguiente cuando ocupaba una cátedra de teología en Notre Dame: “No existen datos históricos que confirmen toda la cadena de sucesión de la autoridad eclesiástica” (The Roman Catholic Church [La Iglesia Católica Romana], Nueva York, 1969, pág. 4).

La New Catholic Encyclopedia reconoce: “[...] mucho de lo que tiene que ver con el desarrollo primitivo del episcopado está en oscuridad por la falta de documentos [...]” (1967, tomo 1, pág. 696).

Las afirmaciones de haber recibido nombramiento divino no tienen valor alguno si los que las hacen no son obedientes a Dios ni a Cristo

Mat. 7:21-23, BJ: “No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Muchos me dirán aquel Día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: ‘¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!’”

Véase también Jeremías 7:9-15.

¿Se han adherido a las enseñanzas y prácticas de Jesucristo y sus apóstoles los que afirman ser sucesores de los apóstoles?

A Catholic Dictionary declara: “La Iglesia Romana es Apostólica porque su doctrina es la fe que se reveló una vez a los Apóstoles; fe que ella guarda y explica sin añadirle ni quitarle” (Londres, 1957, W. E. Addis y T. Arnold, pág. 176). ¿Concuerda esto con los hechos?

La identidad de Dios

  “La Trinidad es el término que se utiliza para significar la doctrina central de la religión cristiana.” (The Catholic Encyclopedia, 1912, tomo XV, pág. 47.)

  “Ni la palabra Trinidad, ni la doctrina explícita como tal, aparecen en el Nuevo Testamento [...] La doctrina se desarrolló gradualmente durante varios siglos y pasando por muchas controversias.” (The New Encyclopædia Britannica, 1976, Micropædia, tomo X, pág. 126.)

  “Exegetas y teólogos bíblicos, entre ellos una creciente cantidad de católicos romanos, reconocen que no se debe hablar de trinitarismo en el Nuevo Testamento sin seria reserva. Hay también, en estrecho paralelo, el reconocimiento por historiadores del dogma y teólogos sistemáticos, de que cuando se habla de Trinitarismo pleno se pasa del período de los orígenes del cristianismo a, digamos, la última parte del siglo IV.” (New Catholic Encyclopedia, 1967, tomo XIV, pág. 295.)

El celibato del clero

  En su encíclica Sacerdotalis Caelibatus (Celibato sacerdotal), de 1967, el papa Paulo VI confirmó el celibato como requisito para el clero, pero admitió que “el Nuevo Testamento, el cual conserva la enseñanza de Cristo y de los Apóstoles [...] no exige el celibato de los ministros sagrados [...] Jesús Mismo no lo hizo un requisito previo en Su selección de los Doce, y tampoco lo hicieron los Apóstoles para los que presidieron las primeras comunidades cristianas” (The Papal Encyclicals 1958-1981 [Las encíclicas papales 1958-1981], Falls Church, Va., E.U.A.; 1981, pág. 204).

  1 Cor. 9:5, CI: “¿Es que no tenemos derecho a llevar con nosotros una mujer hermana [esposa cristiana (nota al pie de la página)], como hacen los demás apóstoles, y los hermanos del Señor y Cefas?” (“Cefas” es un nombre arameo que se dio a Pedro; sírvase ver Juan 1:42. Sírvase ver también Marcos 1:29-31, donde se hace referencia a la suegra de Simón o Pedro.)

  1 Tim. 3:2, Str: “Mas es necesario que el obispo sea  [...] marido de una sola mujer [“casado una sola vez,” CI].”

  Antes de la era cristiana, el budismo exigía que sus sacerdotes y monjes fueran célibes (History of Sacerdotal Celibacy in the Christian Church [Historia del celibato sacerdotal en la Iglesia Cristiana], Londres, 1932, cuarta edición, revisada, Henry C. Lea, pág. 6). Aun desde fecha más temprana, se exigía que las órdenes superiores del sacerdocio babilonio observaran el celibato, dice el libro The Two Babylons [Las dos Babilonias], de A. Hislop (Nueva York, 1943, pág. 219).

  1 Tim. 4:1-3, CI: “El Espíritu dice expresamente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe prestando atención a espíritus embusteros y enseñanzas de demonios [...] que prohibirán casarse.”

Separados del mundo

  En 1965 el papa Paulo VI dijo en su discurso a las Naciones Unidas: “Los pueblos de la Tierra se vuelven a las Naciones Unidas como la última esperanza para la concordia y la paz; pretendemos presentar aquí, junto con nuestro propio tributo, el tributo de honor y esperanza de ellos” (The Pope’s Visit [La visita papal], Nueva York, 1965, Informe especial publicado por la revista Time-Life, pág. 26).

  Juan 15:19, BJ: “[Jesucristo dijo:] Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo.”

  Sant. 4:4, BJ: “¿No sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios?”

El recurrir a armas de guerra

  El historiador católico E. I. Watkin escribe: “Aunque sea doloroso admitirlo, no podemos, en el interés de una falsa edificación o de lealtad falta de honradez, negar o pasar por alto el hecho histórico de que los obispos han apoyado consecuentemente todas las guerras que los gobiernos de sus respectivos países han librado. De hecho, no conozco ni siquiera un solo caso en el que la jerarquía nacional haya condenado alguna guerra por considerarla injusta [...] No importa cuál sea la teoría oficial, la máxima que los obispos católicos han seguido durante tiempos de guerra ha sido ‘mi país siempre tiene razón’” (Morals and Missiles [La moralidad y los mísiles], Londres, 1959, edición por Charles S. Thompson, págs. 57, 58).

  Mat. 26:52, BJ: “Dícele entonces Jesús: ‘Vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que empuñan la espada, a espada perecerán.’”

  1 Juan 3:10-12, BJ: “En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del Diablo: [...] no es de Dios [...] el que no ama a su hermano [...] Pues este es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros. No como Caín, que, siendo del Maligno, mató a su hermano.”

  A la luz de lo ya considerado, ¿muestran los hechos que los que afirman ser sucesores de los apóstoles realmente hayan enseñado lo que Cristo y sus apóstoles enseñaron, y que lo hayan practicado?</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>¿Consideraban los demás apóstoles que Pedro tuviera primacía sobre ellos?</p>
<p>  Luc. 22:24-26, NC (1972): “Se suscitó entre ellos [los apóstoles] una contienda sobre quién de ellos había de ser tenido por mayor. El les dijo: Los reyes de las naciones imperan sobre ellas y los que ejercen la autoridad sobre las mismas son llamados bienhechores; pero no así vosotros.” (Si Pedro hubiera sido “la piedra”, ¿habría habido alguna duda en cuanto a quién entre ellos “había de ser tenido por mayor”?)</p>
<p>Puesto que Jesucristo, el cabeza de la congregación, está vivo, ¿necesita sucesores?</p>
<p>  Heb. 7:23-25, BJ: “Además, aquellos sacerdotes [de Israel] fueron muchos, porque la muerte les impedía perdurar. Pero éste [Jesucristo] posee un sacerdocio perpetuo porque permanece para siempre. De ahí que pueda también salvar perfectamente a los que por él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder en su favor.”</p>
<p>  Rom. 6:9, BJ: “Sabiendo que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más.”</p>
<p>  Efe. 5:23, BJ: “Cristo es Cabeza de la Iglesia.”</p>
<p>¿Qué eran “las llaves” que fueron confiadas a Pedro?</p>
<p>Mat. 16:19, BJ: “A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.”</p>
<p>En Revelación, Jesús se refirió a una llave simbólica que él mismo utilizó para abrir oportunidades y extender privilegios a los humanos</p>
<p>  Apo. (Rev.) 3:7, 8, BJ:  “Esto dice el Santo, el Veraz, el que tiene la llave de David: si él abre, nadie puede cerrar; si él cierra, nadie puede abrir. [...] He abierto ante ti una puerta que nadie puede cerrar.”</p>
<p>Pedro utilizó las “llaves” que le fueron confiadas para abrir (a los judíos, samaritanos y gentiles) la oportunidad de recibir el espíritu de Dios con la perspectiva de entrar en el Reino celestial</p>
<p>  Hech. 2:14-39, BJ: “Pedro, presentándose con los Once, levantó su voz y les dijo: ‘Judíos y habitantes todos de Jerusalén [...] Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado.’ Al oír esto, dijeron con el corazón compungido a Pedro y a los demás apóstoles: ‘¿Qué hemos de hacer, hermanos?’ Pedro les contestó: ‘Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo; pues la Promesa es para vosotros y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos llame el Señor Dios nuestro.’”</p>
<p>  Hech. 8:14-17, BJ: “Al enterarse los apóstoles que estaban en Jerusalén de que Samaría había aceptado la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Éstos bajaron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo; pues todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; únicamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.” (El versículo 20 indica que fue Pedro quien llevó la delantera en esta ocasión.)</p>
<p>  Hech. 10:24-48, BJ: “Al siguiente día entró en Cesarea. Cornelio [un gentil incircunciso] los estaba esperando. [...] Entonces Pedro tomó la palabra [...] Estaba Pedro diciendo estas cosas cuando el Espíritu Santo cayó sobre todos los que escuchaban la Palabra.”</p>
<p>¿Esperaba el cielo hasta que Pedro tomaba las decisiones, y entonces seguía su dirección?</p>
<p>  Hech 2:4, 14, BJ: “Quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. [...] Entonces [después que Cristo, el cabeza de la congregación, los había movido mediante el espíritu santo] Pedro, presentándose con los Once, levantó su voz y les dijo [...].” (Véase el versículo 33.)</p>
<p>  Hech. 10:19, 20, BJ: “Le dijo el Espíritu [a Pedro]: ‘Ahí tienes unos hombres que te buscan. Baja, pues, al momento y vete con ellos [al hogar del gentil Cornelio] sin vacilar, pues yo los he enviado.’”</p>
<p>  Compárese con Mateo 18:18, 19.</p>
<p>¿Es Pedro quien juzga quién es merecedor de entrar en el Reino?</p>
<p>  2 Tim. 4:1, BJ: “Cristo Jesús que ha de venir a juzgar a vivos y muertos.”</p>
<p>  2 Tim. 4:8, BJ: “Desde ahora me aguarda la corona de la justicia que aquel Día me entregará el Señor [Jesucristo], el justo Juez; y no solamente a mí, sino también a todos los que hayan esperado con amor su Manifestación.”</p>
<p>¿Estuvo Pedro en Roma?</p>
<p>En las Sagradas Escrituras se hace referencia a Roma en nueve versículos; ninguno de ellos dice que Pedro estuviera allí. Primera de Pedro 5:13 muestra que estaba en Babilonia. ¿Era esta una manera secreta de referirse a Roma? El que estuviera en Babilonia estaba de acuerdo con su asignación de predicar a los judíos (como se indica en Gálatas 2:9), puesto que había una numerosa población judía en Babilonia. Al considerar cómo se produjo el Talmud Babilonio, la Encyclopaedia Judaica (Jerusalén, 1971, tomo 15, col. 755) se refiere a las “grandes academias [del judaísmo] que había en Babilonia” durante la era común.</p>
<p>¿Se ha podido reconstruir alguna línea ininterrumpida de sucesores desde Pedro hasta los papas del día moderno?</p>
<p>El jesuita John McKenzie escribió lo siguiente cuando ocupaba una cátedra de teología en Notre Dame: “No existen datos históricos que confirmen toda la cadena de sucesión de la autoridad eclesiástica” (The Roman Catholic Church [La Iglesia Católica Romana], Nueva York, 1969, pág. 4).</p>
<p>La New Catholic Encyclopedia reconoce: “[...] mucho de lo que tiene que ver con el desarrollo primitivo del episcopado está en oscuridad por la falta de documentos [...]” (1967, tomo 1, pág. 696).</p>
<p>Las afirmaciones de haber recibido nombramiento divino no tienen valor alguno si los que las hacen no son obedientes a Dios ni a Cristo</p>
<p>Mat. 7:21-23, BJ: “No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Muchos me dirán aquel Día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: ‘¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!’”</p>
<p>Véase también Jeremías 7:9-15.</p>
<p>¿Se han adherido a las enseñanzas y prácticas de Jesucristo y sus apóstoles los que afirman ser sucesores de los apóstoles?</p>
<p>A Catholic Dictionary declara: “La Iglesia Romana es Apostólica porque su doctrina es la fe que se reveló una vez a los Apóstoles; fe que ella guarda y explica sin añadirle ni quitarle” (Londres, 1957, W. E. Addis y T. Arnold, pág. 176). ¿Concuerda esto con los hechos?</p>
<p>La identidad de Dios</p>
<p>  “La Trinidad es el término que se utiliza para significar la doctrina central de la religión cristiana.” (The Catholic Encyclopedia, 1912, tomo XV, pág. 47.)</p>
<p>  “Ni la palabra Trinidad, ni la doctrina explícita como tal, aparecen en el Nuevo Testamento [...] La doctrina se desarrolló gradualmente durante varios siglos y pasando por muchas controversias.” (The New Encyclopædia Britannica, 1976, Micropædia, tomo X, pág. 126.)</p>
<p>  “Exegetas y teólogos bíblicos, entre ellos una creciente cantidad de católicos romanos, reconocen que no se debe hablar de trinitarismo en el Nuevo Testamento sin seria reserva. Hay también, en estrecho paralelo, el reconocimiento por historiadores del dogma y teólogos sistemáticos, de que cuando se habla de Trinitarismo pleno se pasa del período de los orígenes del cristianismo a, digamos, la última parte del siglo IV.” (New Catholic Encyclopedia, 1967, tomo XIV, pág. 295.)</p>
<p>El celibato del clero</p>
<p>  En su encíclica Sacerdotalis Caelibatus (Celibato sacerdotal), de 1967, el papa Paulo VI confirmó el celibato como requisito para el clero, pero admitió que “el Nuevo Testamento, el cual conserva la enseñanza de Cristo y de los Apóstoles [...] no exige el celibato de los ministros sagrados [...] Jesús Mismo no lo hizo un requisito previo en Su selección de los Doce, y tampoco lo hicieron los Apóstoles para los que presidieron las primeras comunidades cristianas” (The Papal Encyclicals 1958-1981 [Las encíclicas papales 1958-1981], Falls Church, Va., E.U.A.; 1981, pág. 204).</p>
<p>  1 Cor. 9:5, CI: “¿Es que no tenemos derecho a llevar con nosotros una mujer hermana [esposa cristiana (nota al pie de la página)], como hacen los demás apóstoles, y los hermanos del Señor y Cefas?” (“Cefas” es un nombre arameo que se dio a Pedro; sírvase ver Juan 1:42. Sírvase ver también Marcos 1:29-31, donde se hace referencia a la suegra de Simón o Pedro.)</p>
<p>  1 Tim. 3:2, Str: “Mas es necesario que el obispo sea  [...] marido de una sola mujer [“casado una sola vez,” CI].”</p>
<p>  Antes de la era cristiana, el budismo exigía que sus sacerdotes y monjes fueran célibes (History of Sacerdotal Celibacy in the Christian Church [Historia del celibato sacerdotal en la Iglesia Cristiana], Londres, 1932, cuarta edición, revisada, Henry C. Lea, pág. 6). Aun desde fecha más temprana, se exigía que las órdenes superiores del sacerdocio babilonio observaran el celibato, dice el libro The Two Babylons [Las dos Babilonias], de A. Hislop (Nueva York, 1943, pág. 219).</p>
<p>  1 Tim. 4:1-3, CI: “El Espíritu dice expresamente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe prestando atención a espíritus embusteros y enseñanzas de demonios [...] que prohibirán casarse.”</p>
<p>Separados del mundo</p>
<p>  En 1965 el papa Paulo VI dijo en su discurso a las Naciones Unidas: “Los pueblos de la Tierra se vuelven a las Naciones Unidas como la última esperanza para la concordia y la paz; pretendemos presentar aquí, junto con nuestro propio tributo, el tributo de honor y esperanza de ellos” (The Pope’s Visit [La visita papal], Nueva York, 1965, Informe especial publicado por la revista Time-Life, pág. 26).</p>
<p>  Juan 15:19, BJ: “[Jesucristo dijo:] Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo.”</p>
<p>  Sant. 4:4, BJ: “¿No sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios?”</p>
<p>El recurrir a armas de guerra</p>
<p>  El historiador católico E. I. Watkin escribe: “Aunque sea doloroso admitirlo, no podemos, en el interés de una falsa edificación o de lealtad falta de honradez, negar o pasar por alto el hecho histórico de que los obispos han apoyado consecuentemente todas las guerras que los gobiernos de sus respectivos países han librado. De hecho, no conozco ni siquiera un solo caso en el que la jerarquía nacional haya condenado alguna guerra por considerarla injusta [...] No importa cuál sea la teoría oficial, la máxima que los obispos católicos han seguido durante tiempos de guerra ha sido ‘mi país siempre tiene razón’” (Morals and Missiles [La moralidad y los mísiles], Londres, 1959, edición por Charles S. Thompson, págs. 57, 58).</p>
<p>  Mat. 26:52, BJ: “Dícele entonces Jesús: ‘Vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que empuñan la espada, a espada perecerán.’”</p>
<p>  1 Juan 3:10-12, BJ: “En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del Diablo: [...] no es de Dios [...] el que no ama a su hermano [...] Pues este es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros. No como Caín, que, siendo del Maligno, mató a su hermano.”</p>
<p>  A la luz de lo ya considerado, ¿muestran los hechos que los que afirman ser sucesores de los apóstoles realmente hayan enseñado lo que Cristo y sus apóstoles enseñaron, y que lo hayan practicado?</p>
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		<title>Por: CUPERTINO LOPEZ</title>
		<link>http://www.guatezona.org/el-fraude-de-la-fe-evangelica-y-cash-luna/#comment-5024</link>
		<dc:creator>CUPERTINO LOPEZ</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 May 2012 21:08:29 +0000</pubDate>
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		<description>PEDRO NO REFERIA A EL SI NO A JESUS DEBES VER QUE ES UNA COMA LO QUE LO  SEPARA ¿Fue Pedro la “piedra” o “roca” sobre la cual se edificó la iglesia?

Mat. 16:18, BJ: “Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” (Nótese en el contexto [vv.13, 20] que la consideración gira en torno de la identidad de Jesús.)

¿Quién creían los apóstoles Pedro y Pablo que era la “roca”, “la piedra angular”?

  Hech. 4:8-11, BJ: “Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: ‘Jefes del pueblo y ancianos, [...] ha sido por el nombre de Jesucristo Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre y no por ningún otro se presenta éste aquí sano delante de vosotros. Él es la piedra que vosotros, los constructores, habéis despreciado y que se ha convertido en piedra angular [“piedra del ángulo”, TA].’”

  1 Ped. 2:4-8, BJ: “Acercándoos a él [el Señor Jesucristo], piedra viva, [...] también vosotros, cual piedras vivas, entrad en la construcción de un edificio espiritual [...]. Pues está en la Escritura: He aquí que coloco en Sión una piedra angular, elegida, preciosa y el que crea en ella no será confundido. Para vosotros, pues, creyentes, el honor; pero para los incrédulos, la piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido, en piedra de tropiezo y roca de escándalo.”

  Efe. 2:20, BJ: “Edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>PEDRO NO REFERIA A EL SI NO A JESUS DEBES VER QUE ES UNA COMA LO QUE LO  SEPARA ¿Fue Pedro la “piedra” o “roca” sobre la cual se edificó la iglesia?</p>
<p>Mat. 16:18, BJ: “Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” (Nótese en el contexto [vv.13, 20] que la consideración gira en torno de la identidad de Jesús.)</p>
<p>¿Quién creían los apóstoles Pedro y Pablo que era la “roca”, “la piedra angular”?</p>
<p>  Hech. 4:8-11, BJ: “Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: ‘Jefes del pueblo y ancianos, [...] ha sido por el nombre de Jesucristo Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre y no por ningún otro se presenta éste aquí sano delante de vosotros. Él es la piedra que vosotros, los constructores, habéis despreciado y que se ha convertido en piedra angular [“piedra del ángulo”, TA].’”</p>
<p>  1 Ped. 2:4-8, BJ: “Acercándoos a él [el Señor Jesucristo], piedra viva, [...] también vosotros, cual piedras vivas, entrad en la construcción de un edificio espiritual [...]. Pues está en la Escritura: He aquí que coloco en Sión una piedra angular, elegida, preciosa y el que crea en ella no será confundido. Para vosotros, pues, creyentes, el honor; pero para los incrédulos, la piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido, en piedra de tropiezo y roca de escándalo.”</p>
<p>  Efe. 2:20, BJ: “Edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo</p>
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	<item>
		<title>Por: daRLEY</title>
		<link>http://www.guatezona.org/el-fraude-de-la-fe-evangelica-y-cash-luna/#comment-5023</link>
		<dc:creator>daRLEY</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 May 2012 21:06:25 +0000</pubDate>
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		<description>solo puedo decir algo no tengo nada en contra de cash luna ni de ningún pastor. l contrario soy cristiana y soy agradecida de q DIOS en su misericordia me escogió para llevar nuevas de salvación pero hay una realidad y es q el cielo es tan real como el infierno y la persona tiene dos opciones en la vida. una creer en DIOS y obedecer sus mandamientos para llegar a la gloria de DIOS. o seguir en la ignorancia en la q esta todo este mundo y perder su alma hasta el punto de q satanás la tome. cada uno es responsable de sus actos y de sus palabras. pero tengamos en cuenta q por todas estas cosas nos juzgara DIOS. Y TODOS COMPARECEREMOS ANTE EL TRIBUNAL D CRISTO. ojala q cuanto veamos la realidad no sea muy tarde para arrepentirnos....</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>solo puedo decir algo no tengo nada en contra de cash luna ni de ningún pastor. l contrario soy cristiana y soy agradecida de q DIOS en su misericordia me escogió para llevar nuevas de salvación pero hay una realidad y es q el cielo es tan real como el infierno y la persona tiene dos opciones en la vida. una creer en DIOS y obedecer sus mandamientos para llegar a la gloria de DIOS. o seguir en la ignorancia en la q esta todo este mundo y perder su alma hasta el punto de q satanás la tome. cada uno es responsable de sus actos y de sus palabras. pero tengamos en cuenta q por todas estas cosas nos juzgara DIOS. Y TODOS COMPARECEREMOS ANTE EL TRIBUNAL D CRISTO. ojala q cuanto veamos la realidad no sea muy tarde para arrepentirnos&#8230;.</p>
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