
Antigua edificación que protegía la entrada por el río Dulce en Izabal. Sus vestigios arquitectónicos son atractivos que invitan año con año a turistas de todo el mundo.
La piratería marítima hizo que surgiera la necesidad de crear un guardián en la salida y entrada de embarcaciones en Izabal. Así fue como construyeron el Castillo de San Felipe.